March 16, 2025

Decidir caminar por fe

Preacher: Rvdo. Carlos M. Cruz Moya Series: Sermones 2025 Verse: Ruth 1:1–18

Decidir Caminar Por Fe

Rvdo. Carlos Cruz Moya   [33:53]

2025-03-16 [Ruth 1:1-18]

 

Aquel que se detiene en el camino, en las preguntas y en la amargura y en el dolor, no ha entendido lo que es caminar por fe.

 

Ruth, capítulo 1, versículos del 1 al 18, pasaje de nuestra liturgia y de la exposición de la palabra.

 

Le decía a un hermano esta mañana que en la crisis es que se demuestra el carácter del creyente. No es en lo fácil, no es en lo cómodo. Allí todo el mundo tiene carácter. El que no tiene carácter en lo cómodo no va a tener carácter nunca. Pero es en la crisis que Dios va formando nuestro carácter y se demuestra en ese caminar cómo se va a fortalecer.

 

¿Sabe, hermano? La época de los jueces fue una época muy tormentosa para Israel porque era frío y caliente. Era una época de gloria y de desastre. Israel, su carácter en forma comunitaria era un mal carácter. Cuando se sentía cómodo, volvía a los dioses paganos y en medio de la crisis le pedía al Señor. Los jueces terminan diciendo que cada cual hacía lo que bien le parecía, que es la forma que la gente quiere vivir y es la forma que algunos quieren vivir en la iglesia. Cuando ocurre esta historia, Israel estaba en crisis. Estaba bajo el juicio de Dios. Israel se había convertido en un pueblo idólatra. Ahora, algunas veces pensamos que era colectivamente, pero cuando era la época de los jueces, el escritor de los jueces se enfocaba en un juez en particular, pero la tierra era gobernada por varios jueces y Dios lo guiaba al escritor para escoger el juez pertinente para lo que Dios quería enseñarle al pueblo.

 

Por lo tanto, por ejemplo, Sansón no era el único juez, pero era el necesario para enseñar lo que Dios quería enseñarle al pueblo. Y así sucesivamente.

 

En este caso, el autor nos dice que aconteció que en los días que gobernaban los jueces que hubo hambre en la tierra y solamente había hambre en Israel cuando se dirigía hacia la idolatría y la desobediencia a Dios y a su pacto y Dios lo sometía a juicio porque Dios estaba en pacto con Israel y aunque Israel fuera infiel al pacto, Dios no iba a ser infiel al pacto. Dios era el garantizador del pacto y eso es muy bueno para nosotros los cristianos que estamos en el nuevo pacto. Porque aunque nosotros seamos infiel, que usted es infiel todos los días hasta el fin del mundo, y aunque yo sea infiel, que soy infiel todos los días hasta el fin del mundo, Dios no nos va a abandonar. Dios se mantiene fiel.

 

Oramos, Dios bueno, venimos ante ti en el nombre de Jesús. Perdónanos, Señor, porque te hemos sido infiel, pero tú permaneces fiel. Escóndenos bajo la sombra de la cruz y que tu nombre sea proclamado. Llega el corazón de los tuyos con tu palabra, por el poder del Espíritu Santo. Te la redarguye, reprende, bendice, ayuda, madura y que solamente Señor Jesucristo sea nuestro norte para tu gloria. Por Cristo Jesús oramos. Amén.

 

Y un varón de Belén, de Judá, fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer y dos hijos suyos. ¿Usted sabe dónde era? Dice ahí de Belén. Y usted sabe lo que significa Belén, ¿verdad? Casa del pan. Muy bien. No había pan en la casa del pan. Había hambre en la casa que debía haber pan. Había desasosiego en el lugar que se supone que Dios bendijera. Pero el pueblo no quería obedecer.

 

Es como cuando usted va, ¿verdad? Yo no sé si usted sabe, si aquí hay algún panadero, eso es una artesanía, ¿oyo? Hacer pan. Eso no lo hace todo el mundo. Y entre el pan de agua y el pan sobao, como decimos en Puerto Rico, el pan de agua es un don.

 

No todo el mundo puede hacer pan. El pan sobao lo hace cualquiera. Pero pan de agua. Y por eso que usted ve, que usted escoge, por lo menos yo, tengo tres panaderías donde voy a comprar pan de agua. Y cuando digo a mi esposa que quiero pan, yo soy bien, como mucho pan, pues no debo hacerlo. Pero qué cosa increíble el pan. Oiga. Y le digo a mi esposa que no va a ir a ninguno de esos tres lugares. Mi esposa dice no, olvídate, no compre pan, no compre pan. Y los tres lugares son, a ver si nos mandan una ofrenda, La Francaise, que está en la carretera número uno, Pan Pepín, que está allí en la Avenida Central y La Cialeña en Bayamón. Esos tres lugares, hermano. Porque tienen un don para hacer el pan de agua. Todos los otros, y deben haber otros, ¿verdad? Pues yo soy del área. Todos los otros son simulacros.

 

Y ese era el problema. Israel prefería el simulacro antes que al Dios verdadero. Israel quería las cisternas rotas antes del agua viva que significaba su Dios, el Dios del pacto. Ese era el grave problema de Israel.

 

Oiga. Y lo interesante que en medio de la crisis, el Elimelec, que es la cabeza del hogar, algunos especulan que por qué se movió a Moab. Ah, porque había pan allí.

Bueno, pero habían tribus. Si pasaba el río, porque él tenía que pasar el río, si pasaba el río, habían tribus que hacían frontera con Moab. Yo lo más seguro, había cierta prosperidad. No, pero él decidió ir a Moab. Quería ir a lo seguro. Y no siempre lo seguro, es lo seguro.Porque nuestra vida debe seguir la ley de Dios y la ley de Dios tiene unas consecuencias para aquel que tiene el carácter que tiene que tener. Pero, en fin, la soberanía de Dios y su providencia lo guía a Moab por algunas razones.

 

El versículo 2 dice, el nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer Noemí, y los nombres de sus hijos eran Malón y Kelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab y se quedaron allí. Porque sabía que había comida allí. El nombre de Noemí significa dulce y amable. Nombre que después ya cambió, que vamos a ver esto. Y el significado de los nombres de sus hijos también nos revelan algo. Mahilón era enfermizo y Kelión era consumido. Nombres muy raros, pero que nos hablan que eran posiblemente hijos enfermos. Eran hijos que no tenían la fortaleza que se esperaba en una cultura agrícola y fuerte, como era la vida.

 

Pero, ¿qué pasa? El versículo 3 nos dice, y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. Entonces, Noemí queda viuda, hermano. En medio del paganismo de Moab, en medio de los dioses paganos y sus sacrificios a dioses muertos y sacrificios de niños, allí quedó Noemí con sus dos hijos. Pero, añadimos un poquito más de problemas. Los cuales tomaron para sí mujeres moabitas, quebrantando la ley de Dios, el nombre de una era Orfa y el nombre de la otra Ruth, y habitaron allí unos diez años. ¿Y qué le va a entender el texto? El texto le va a entender que después que murió su esposo, al poco tiempo murieron sus hijos.

 

[11:15] Por lo tanto, la crisis se agudiza en el hogar. Noemí queda sola, sin hijos varones y con nueras paganas, en medio de un pueblo pagano. El dolor y la angustia estaba presente para la mujer de Dios que era Noemí, siguiendo las decisiones de su esposo. Y ella parece que no protestó mucho. Estaba sumida a un momento difícil, muy difícil, hermano. Cómo nos puede tocar a nosotros en nuestra vida, a los creyentes, momentos difíciles. Porque hay decisiones que nos van a llevar a momentos difíciles.

 

Por eso, tenemos que ser hombres y mujeres, eso me incluye a mí, siempre me incluye a mí, que tenemos que tomar decisiones que, aunque sean difíciles, debemos buscar que sean acordes a la ley de Dios. Y que nuestro carácter se vaya formando en la decisión difícil o en la situación difícil.

 

Pasan diez años, Noemí no se mueve, ellas no se casan, se quedan con ella.  Establecieron una relación, pero excelente, hermano, entre nuera y suegra. Algunas veces eso no se ve, pero aquí se ve.

 

Oiga, el versículo 5 dice, Y murieron también los dos, Malón y Kelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido. ¿Usted sabe por qué dice desamparada? Porqueaunque tuviera dos nueras, en una cultura agrícola, en una cultura donde hay una negociación siempre de trueques, era difícil para una mujer viuda y más para dos mujeres viudas adicionales.

 

Un momento espléndido para aquel que no ha sido impactado por el Dios verdadero, de abandonar a ese Dios verdadero. De decir, mira, este Dios me odia o posiblemente ni existe y está en Moab, el ambiente le ayudaba, todo estaba perfecto para eso. La tormenta perfecta para abandonar al Dios verdadero.

 

Oiga, mire cómo dice el versículo 6, Entonces se levantó con sus nueras y regresó a los campos de Moab, porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darle pan. ¡Mire qué interesante! Y estando allí, Noemí escucha que Dios nuevamente volvió el favor a Israel.

 

No sabemos exactamente qué juez levantó Dios en ese momento, pero ella escucha que Dios está de nuevo con Israel, que hay pan en la casa del pan, que hay favor de Dios. Y a pesar de su dolor, de su pena, Noemí decide regresar a Sion. {>1}

 

Mire cómo dice el versículo 7, Salió pues del lugar donde había estado con ella, sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá. ¡Mire qué interesante, hermano! ¡Mire qué interesante! En medio de la crisis, en medio del dolor, en medio del desamparo, en medio del paganismo con pan, que era Moab, ella no reniega de su Dios. Y decide volver a Sion, decide volver a la tierra prometida, a la tierra que fluye leche y miel. Es que a pesar de la crisis, a pesar del dolor, a pesar de los cuestionamientos, como vamos a ver, ella decide caminar hacia su Dios.

 

O sea, que cuando la crisis toca nuestras vidas, no es la hora de abandonar la iglesia, no es la hora, hermanos, de relajarse, es la hora de caminar hacia Sion, nuevamente, al encuentro con Dios. Y así nos demostró Noemí.

 

Ahora, mire el versículo 8. Y Noemí dijo a sus dos nueras, andad, volveos cada una a la casa de su madre, Jehová haga con vosotras misericordia, como lo habéis hecho con los muertos y conmigo. Os conceda, Jehová, que hayáis descanso cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, y le dijeron, ciertamente nosotros iremos contigo a tu pueblo. Entonces, la relación era tan fuerte, escuche bien, que no querían abandonar a Noemí. Ese es el poder increíble de la unión familiar en el amor, la importancia que entendamos que en nuestra vida nosotros demos testimonio a nuestras familias, que ya habían recibido ese testimonio del amor, del cuidado y respeto de Noemí.

 

Pero, hay algo muy importante. En medio de todo eso, en medio de que Noemí acepta la soberanía de Dios y la providencia de Dios, Noemí tiene unas afirmaciones que nos hablan de lo profundo que estaba su dolor y lo amargada que estaba.

 

¿Sabe, hermano? Caminar en fe no es caminar a la luz de nuestros sentimientos, porque si usted camina a la luz de sus sentimientos, usted va a errar su camino, ¿oyó? Caminar en fe es que a pesar de nuestro pecado, a pesar de nuestros sentimientos, caminamos hacia el Dios verdadero. Y aunque te digan y oigas voces, ¿verdad? Oye, pero tú vas a seguir sirviendo a ese Dios. Tú vas a seguir, pero... Y aunque por dentro, en tu interioridad, tú tengas cuestionamientos o afirmaciones, eso no puede desviarte del caminar hacia Sion.

 

Mire cómo dice el versículo 9. Os concedo a Jehová que ayer descansó cada una en casa de su marido, luego las besó y ellas alzaron su voz y lloraron, y le dijeron ciertamente, nosotras iremos contigo a tu pueblo. Y Noemí respondió, volveos, volveos, hijas mías, ¿para qué habéis de ir conmigo? Ella sabía su estado de ánimo. Ella podía cargar su estado de ánimo, pero no quería en ningún momento cargar a nadie. Ella quería caminar sola en su dolor y su amargura.

 

Añade, volveos, hijas mías, he ido, versículo 12, he ido porque yo soy vieja para tener marido. Y aunque dijese, esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, aún dice a los hijos, habéis vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes. Habrías de quedarse sin casar por amor a ellos. Porque Noemí está hablando de la ley del levirato. La ley del levirato decía que cuando quedaba una mujer viuda en la familia, el hermano se casara con ella para que ella no quedara sola. Pero Noemí no tenía más hijos. Y ella pensaba como judía. Y le decía a ellos, miren, no esperen. Y posiblemente ellas no entendían la ley del levirato. O sea, esta no es la discusión, hermano. La discusión es que Noemí no quiere llevar ese peso, no quiere enredarlas en su dolor, no quiere enredarlas en su angustia y en su amargura.

 

Por eso Noemí cambia su nombre. Si ustedes más adelante, en su casa, ella cambia su nombre a Mara, que significa angustia. Mara, que significa amargada. Y dice, porque Dios ha puesto su mano contra mí y aquí he venido. Pero camina hacia Sion. Camina con quejas hacia Sion. Camina con preguntas hacia Sion. Pero camina. Y aquel que se detiene en el camino, en las preguntas y en la amargura y en el dolor, no ha entendido lo que es caminar por fe. Es la convicción que tenemos, que el Dios que servimos nunca miente. Y a pesar del dolor y la amargura que sentamos en el momento, Dios está ahí. Y es nuestro Dios. Y vamos ante él con preguntas. Y vamos ante él para socorro. Ayúdame, Señor.

 

Es como aquel padre que se acerca a Jesús y le habla de su hijo endemoniado y epiléptico. Y le dice que sus discípulos no pudieron sanarlo. Y Jesús le dice, ¿quieres que tu hijo sea sano? ¿Crees? Él dice, yo creo. Señor, ayúdame en mi incredulidad. Que aunque crea camino hacia Sion, aunque crea, creo Jesús que lo puedes hacer. Aunque tenga la duda que perfora mi vida, creo en caminar en fe a pesar de mis sentimientos.

 

Oiga, añade Noemi, no hijas mías, que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. Noemi estaba amargada, estaba triste, sabía que era el acto de Dios, la soberanía de Dios. Oiga, qué interesante eso. Para la escritura, Dios es el que tiene el control de todo. En la vida de Noemi, en la vida de sus hijos, en la muerte de su esposo, en la muerte de sus hijos. Y aunque podemos cuestionar o especular por qué se movieron a Moab y las consecuencias que traía eso, Noemi sabe que Dios tiene el control.

 

Oiga, mire cómo dice, y alzaron otra vez su voz y lloraron y Orfa besó a su suegra, Mas Rut se quedó con ella. Y Noemi dijo, he aquí, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses, vuélvete tú tras ella. Mire cómo afirma Noemi, de Orfa, una excelente nuera, idólatra, pagana, impía, que nunca se convenció del Dios verdadero, que siempre sirvió a sus dioses.  Ahí está la importancia del matrimonio en el Señor. Que entendamos que nuestras parejas, nuestros noviazgos, se tienen que dar en el Señor. Que entendamos, hermanos, que también el carácter juega un papel importante en el hogar. Porque cuando estos hijos escogieron mujeres moabitas, que era natural, porque están en Moab, están rodeados del paganismo, y con esos nombres, enfermizo y consumido, no había mucha movilidad, que digamos. No había mucho énfasis o ganas de buscar fuera de Moab.

 

Oiga, y Noemi lo sabe. Y por eso le invita, no las obliga, no le dice no, quédense aquí, olvídense de sus dioses paganos, esos dioses están muertos. No, en su amargura, en su cansancio, en su dolor, ella empieza a conceder. Como diciendo, parte de esto me lo busqué yo. Vuelvan. Y Orfa, con mucho dolor, volvió a sus dioses. Pero Ruth, Ruth había visto algo que no había visto en el paganismo, en los dioses muertos.

 

Dice la escritura, Noemi dijo, he aquí, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses, vuélvete tú tras ella. Respondió Ruth, no me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a dondequiera que tú fueres iré yo. Y dondequiera que vivieres, viviré. Entonces aquí hay una relación de nuera y suegra, muy unida, y está ella dispuesta, escuche bien, está ella dispuesta a trabajar, empobrecerse, enriquecerse juntos. No hay problema, lo que ocurra. Pero eso trasciende mucho más. Yo voy a caminar contigo en fe también, está diciendo Ruth. Por eso añade, tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Estoy dispuesta contigo a caminar en fe, no por sentimientos, sino a encontrarme con ese Dios, el cual tú adoras, el cual tú afirmas, que ha puesto su mano sobre ti y te ha entristecido, pero no te ha abandonado.

 

Sabe, hermano, cuando el Señor nos manda pruebas, cuando nos envolvemos en tantos problemas, si no entendemos como creyentes verdaderos que Dios está formando nuestro carácter, vivimos por sentimientos y no por fe, vivimos por vista. Y ahí tenemos un problema, porque nuestra vista tarde o temprano se va a nublar, pero la fe verdadera nunca va a faltar.

 

Oiga, mire lo que añade Ruth, donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada.  Entonces añade, así me haga Jehová, y no dice los dioses de Olfa, afirma la fe en el Dios de Israel, así me haga Jehová y aún me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Sabe, hermano, caminar por fe, nosotros, usted y yo, o como comunidad, implica, hermanos, que a pesar de las situaciones, a pesar de las situaciones, nosotros vamos a seguir caminando hacia Sion.

 

Sabe, hermano, Israel empezó a caminar hacia Sion, hacia la tierra prometida, y empezaron los problemas rapidito, pero rapidito, y vieron al faraón de nuevo, y querían matar a Moisés, y Dios le abre el mar rojo, y siguen hacia adelante, y no encuentran agua, quieren carne, bueno, ese pueblo era terrible, pero hubo un grupo fiel siempre, un remanente que no caminaba por sentimientos, caminaba en la promesa firme, que Dios le había prometido la tierra prometida, la tierra que fluye leche y miel, y Dios había hecho pacto con ellos. Ese pueblo, ese remanente, caminaba por fe, ese remanente que muchas veces tuvo dudas, pero nunca se detuvo, que preguntaba, pero nunca se detuvo, que posiblemente se amargaba, pero nunca se detuvo, como Noemí, y no necesitó cambiar su nombre nunca, como nosotros no necesitamos cambiar nuestro nombre, y como Ruth decidió creerle al Dios verdadero y caminar.

 

El versículo 18 dice, y viendo a Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más. ¿Sabe algo, hermano? ¿Sabe lo que significa resolución de vida? ¿Usted ha oído esa frase? Haz una resolución de vida.  En la vida cristiana, las resoluciones de vida se basan en el pacto de Dios con nosotros. No importa si perdemos nuestro empleo, o tenemos un empleo muy remunerado. No importa si perdemos nuestro negocio, o Dios nos entrega un negocio próspero.(33:15 - 33:36)

No importa que Dios nos entregue nuestros hijos y después nos quiten. No importa, hermano, que Dios nos enriquezca o nos empobrezca. No importa que vivamos muchos años, o el Señor nos acorte la vida. Nosotros tenemos una resolución de vida como la tuvo Ruth. No importa lo que ocurra, Señor. No importa.

 

Yo digo como Job. Decimos como Job. Aunque me mates, yo estaré contigo.   Si tú tienes esa resolución de vida, has encontrado al Maestro. Porque dice la Biblia que en un momento el Maestro puso su mirada hacia Jerusalén como resolución de vida. Puso esa mirada y hacia Jerusalén porque sabía en esa última semana lo que venía. Nada lo iba a disuadir. Y aunque vinieran los apóstoles, incluyendo a Pedro, usted sabe cómo era Pedro, ¿verdad? Señor, no puedes ir a Jerusalén. No puede, que te van a matar.

 

Vamos a ver qué vamos a hacer. Nada desvió al Maestro de su resolución. Nada nos puede desviar de nuestra resolución, hermano. Todo sea para la gloria de Dios. Caminamos hacia Sion, firmes, sin prisa, pero sin pausa. Y le decimos al mundo, no importan tus dioses. Mi Dios es el Dios verdadero. Amén.

Gracias te damos, Señor. Y te pedimos en esta hora, en el nombre de Jesús, que esta palabra esté en nuestra vida y en nuestro corazón. Por el poder del Espíritu Santo. Por Cristo Jesús. Amén y amén.

Estamos en silencio, hermano. Estamos en comunidad.

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